



Las restauraciones anteriores fracasan cuando los clínicos persiguen la fuerza bruta o una translucidez bonita sin respetar el margen. Esta es la incómoda verdad del laboratorio sobre E.max, óxido de circonio, porcelana feldespática y las pequeñas decisiones que deciden si un caso parece vivo o falso.

Las restauraciones anteriores fallan visualmente cuando la superficie es demasiado plana, demasiado brillante, demasiado lisa o demasiado genérica. El color importa, pero la textura indica al ojo si el diente pertenece a la boca.

Esta es la cruda realidad de las restauraciones de dientes anteriores: los casos que fallan rara vez lo hacen porque el clínico carece de técnica. Fallan porque el equipo nunca se puso de acuerdo sobre el color, el material, los contornos, la reducción o los límites funcionales de una forma que el laboratorio pudiera ejecutar realmente.